miércoles, 9 de mayo de 2012

Nada puede hacer que algo que ha pasado no haya pasado.

Debo ser capaz de sonreír aunque no quiera, aunque todo me de vueltas y aunque me apague por dentro.
Debo ser capaz de ir para adelante, que me muera de miedo y tenga miedo, tenga miedo, tengo miedo, tengo miedo.
Debo ser tan guapa, irresistible, y a la vez ser tan humilde, tan abstracta y tan profunda que resulte interesante.
Y debo confiscar mis intenciones, saber que tras la puerta siempre habrá otra puerta, siempre otra puerta.
Si no hay nadie yo quiero encontrar tu mano en mi equipaje, si estoy sola prefiero encontrar tu mano en mi cintura, tu sonrisa entre mis cosas.
Debo hacer lo que no debo, debo no roncar los sueños, debo llegar a rascar el cielo con las yemas de mis dedos.
Debo hacer inventarios de mis "puedos".
Todo lo que ves es cuanto tengo, siento, quiero y puedo y debo y tengo.
Debo controlar y estar callada, escuchar atentamente a quien no escuche ni siquiera cuando habla.
Y debo aprender a quedarme después de tanto esfuerzo, no salir corriendo, no salir corriendo.
Si no hay nadie, si no hay... nadie.



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