Salgamos a jugar a nunca más, salgamos a correr sin saber: "quién será, quién contará y quién se esconderá esta vez".
Inmenso tobogán, cuidado que resbalo, pero es que quiero resbalar para estar a tu lado, maldito tobogán, por qué me gustas tanto? será que es tan fácil dejarse llevar... y ya no queda tiempo, ya no queda tiempo para saltar.
Cuando tú tiras de arriba yo te digo que bajes, cuando yo tiro de abajo tú me dices que suba, y a veces nos encontramos en medio del camino, el centro es el destino, el giro divertido.
Yo no puedo evitar decirte por instinto lo que suelo decir siempre, que sin ti no sigo el ritmo.Y que este inmenso tobogán siempre estará listo porque tú y yo jugaremos siempre a lo mismo, pero siempre en el mismo.
jueves, 31 de mayo de 2012
viernes, 25 de mayo de 2012
"Por eso la quiero"
Por todas las veces que estuviste para apoyarme en ti, por toda la verdad que me hiciste ver, por toda la alegría que trajiste a mi vida, por todos los errores que convertiste en aciertos, por cada sueño que hiciste realidad, tú eres la única que me sostiene... no me dejes caer, eres la única que me ve a través de todo, fuiste mi fuerza cuando fui débil, fuiste mi voz cuando no pude hablar, fuiste mis ojos cuando no pude ver, viste lo mejor que había en mí, me diste fe porque creías, soy todo lo que soy porque me amas.
Me diste alas y me hiciste volar, tocaste mi mano y pude tocar el cielo, perdí mi fe y me la diste de nuevo, dijiste que ninguna estrella estaba fuera de alcance, estuviste para mí y permanecí valiente, tenía tu amor, lo tenía todo.
Quizás no sé mucho, pero sé que esto es verdadero.
Siempre estuviste ahí para mí, el suave viento que me llevaba, una luz en la oscuridad, alumbrando con tu amor en mi vida, has sido mi inspiración, entre las mentiras eras la verdad, sabes? mi mundo es un lugar mejor gracias a ti.
Te prometí que un día te la dedicaría... y qué mejor que manera que cantándotela yo? <3
Me diste alas y me hiciste volar, tocaste mi mano y pude tocar el cielo, perdí mi fe y me la diste de nuevo, dijiste que ninguna estrella estaba fuera de alcance, estuviste para mí y permanecí valiente, tenía tu amor, lo tenía todo.
Quizás no sé mucho, pero sé que esto es verdadero.
Siempre estuviste ahí para mí, el suave viento que me llevaba, una luz en la oscuridad, alumbrando con tu amor en mi vida, has sido mi inspiración, entre las mentiras eras la verdad, sabes? mi mundo es un lugar mejor gracias a ti.
miércoles, 23 de mayo de 2012
Mi juego favorito.
Hablemos de ruina y espina, hablemos de polvo y herida, de mi miedo a las alturas, lo que quieras, pero hablemos.
De todo menos del tiempo que se escurre entre los dedos.
Hablemos para no oírnos, bebamos para no vernos, hablando pasan los días que nos quedan para irnos, yo al bucle de tu olvido, tú al redil de mis instintos... maldita dulzura la tuya.
Me hablas de ruina y espina, te clavas el polvo en la herida, me culpas de las alturas que ves desde tus zapatos.
No quieres hablar del tiempo aunque esté de nuestro lado, hablas para no oírme y bebes para no verme, yo callo y río y bebo, no doy tregua ni consuelo y no es por maldad, lo juro, es que me divierte el juego.
Maldita dulzura la mía... maldita dulzura la nuestra.
De todo menos del tiempo que se escurre entre los dedos.
Hablemos para no oírnos, bebamos para no vernos, hablando pasan los días que nos quedan para irnos, yo al bucle de tu olvido, tú al redil de mis instintos... maldita dulzura la tuya.
Me hablas de ruina y espina, te clavas el polvo en la herida, me culpas de las alturas que ves desde tus zapatos.
No quieres hablar del tiempo aunque esté de nuestro lado, hablas para no oírme y bebes para no verme, yo callo y río y bebo, no doy tregua ni consuelo y no es por maldad, lo juro, es que me divierte el juego.
Maldita dulzura la mía... maldita dulzura la nuestra.
sábado, 19 de mayo de 2012
Vivir para siempre.
El agua ya no arrastra mi dolor, y me encuentro en peligro de extinción, no recuerdo cómo era ser feliz, mi silencio va apagando mi latir.
A tientas voy tropezando por detrás, buscando abrazar la soledad, el día que yo ya no esté recuerda que aunque no lo supe hacer, quería, y de querer fue sin querer, el perderte a ti, por no saber vivir.
Ni una sola, ni una sola vez más dejaré que el tiempo me permita recordar.
Y el agua ya ha arrastrado mi dolor, me encuentro en una nueva situación, me recuerda cómo era ser feliz, no hay silencio, hoy he vuelto a sonreír.
Y el agua me ha devuelto el corazón, la alegría de saber que no fui yo.
Tengo ganas, tengo vida, tengo tanto aún por dar, ya dejé de andar a tientas.
A tientas voy tropezando por detrás, buscando abrazar la soledad, el día que yo ya no esté recuerda que aunque no lo supe hacer, quería, y de querer fue sin querer, el perderte a ti, por no saber vivir.
Ni una sola, ni una sola vez más dejaré que el tiempo me permita recordar.
Y el agua ya ha arrastrado mi dolor, me encuentro en una nueva situación, me recuerda cómo era ser feliz, no hay silencio, hoy he vuelto a sonreír.
Y el agua me ha devuelto el corazón, la alegría de saber que no fui yo.
Tengo ganas, tengo vida, tengo tanto aún por dar, ya dejé de andar a tientas.
viernes, 18 de mayo de 2012
martes, 15 de mayo de 2012
lunes, 14 de mayo de 2012
Crearemos universos.
Ya hace algunos siglos que he empezado a sospechar que he caído sin quererlo en tu gravedad, es como si andara siempre en espiral, cuando encuentro una salida, tú apareces.
Y ahora yo he de admitirlo, y ahora yo presiento que has vencido, no hay manera humana de escapar. Así que alégrate, lo has conseguido, los días sin ti serían precipicios, no hay manera humana de escapar.
Nadie, nunca, nadie, nadie excepto tú puede enviarme hacia el espacio y devolverme hacia su cama. Y en las horas más oscuras me harás levitar, en descuidos crearemos universos.
Te voy a contar este misterio: simple y eficaz, el roce de mis dedos te ha magnetizado, y ahora tú, ahora tú ...
Así que alégrate, lo has conseguido, los días sin ti serían precipicios, no hay manera humana de escapar.
Y ahora yo he de admitirlo, y ahora yo presiento que has vencido, no hay manera humana de escapar. Así que alégrate, lo has conseguido, los días sin ti serían precipicios, no hay manera humana de escapar.
Nadie, nunca, nadie, nadie excepto tú puede enviarme hacia el espacio y devolverme hacia su cama. Y en las horas más oscuras me harás levitar, en descuidos crearemos universos.
Te voy a contar este misterio: simple y eficaz, el roce de mis dedos te ha magnetizado, y ahora tú, ahora tú ...
Así que alégrate, lo has conseguido, los días sin ti serían precipicios, no hay manera humana de escapar.
domingo, 13 de mayo de 2012
Odio estar sola, odio que mis lágrimas y quejidos solo los pueda escuchar yo y el eco que producen, odio que llegues a casa y te ahorres las palabras, que tu día se resuma en un "qué cansada estoy", odio que me digas que todo está bien cuando los dos sabemos que nada lo está, ya nada lo está, odio que hagas como si no pasara nada, odio que no te importe, o que sí te importe pero que hagas como si no. Odio la situación, que todo sea tan complicado y que yo no cuente en esto.
jueves, 10 de mayo de 2012
Duele, duele mucho que estés en mi mente, pero tampoco quiero que salgas de ella.
miércoles, 9 de mayo de 2012
Nada puede hacer que algo que ha pasado no haya pasado.
Debo ser capaz de sonreír aunque no quiera, aunque todo me de vueltas y aunque me apague por dentro.
Debo ser capaz de ir para adelante, que me muera de miedo y tenga miedo, tenga miedo, tengo miedo, tengo miedo.
Debo ser tan guapa, irresistible, y a la vez ser tan humilde, tan abstracta y tan profunda que resulte interesante.
Y debo confiscar mis intenciones, saber que tras la puerta siempre habrá otra puerta, siempre otra puerta.
Si no hay nadie yo quiero encontrar tu mano en mi equipaje, si estoy sola prefiero encontrar tu mano en mi cintura, tu sonrisa entre mis cosas.
Debo hacer lo que no debo, debo no roncar los sueños, debo llegar a rascar el cielo con las yemas de mis dedos.
Debo hacer inventarios de mis "puedos".
Todo lo que ves es cuanto tengo, siento, quiero y puedo y debo y tengo.
Debo controlar y estar callada, escuchar atentamente a quien no escuche ni siquiera cuando habla.
Y debo aprender a quedarme después de tanto esfuerzo, no salir corriendo, no salir corriendo.
Si no hay nadie, si no hay... nadie.
Debo ser capaz de ir para adelante, que me muera de miedo y tenga miedo, tenga miedo, tengo miedo, tengo miedo.
Debo ser tan guapa, irresistible, y a la vez ser tan humilde, tan abstracta y tan profunda que resulte interesante.
Y debo confiscar mis intenciones, saber que tras la puerta siempre habrá otra puerta, siempre otra puerta.
Si no hay nadie yo quiero encontrar tu mano en mi equipaje, si estoy sola prefiero encontrar tu mano en mi cintura, tu sonrisa entre mis cosas.
Debo hacer lo que no debo, debo no roncar los sueños, debo llegar a rascar el cielo con las yemas de mis dedos.
Debo hacer inventarios de mis "puedos".
Todo lo que ves es cuanto tengo, siento, quiero y puedo y debo y tengo.
Debo controlar y estar callada, escuchar atentamente a quien no escuche ni siquiera cuando habla.
Y debo aprender a quedarme después de tanto esfuerzo, no salir corriendo, no salir corriendo.
Si no hay nadie, si no hay... nadie.
martes, 8 de mayo de 2012
CHMY.
Quién es el dueño de un beso?
Quién lo regala o los labios que lo reciben?
Quién es el dueño de una mirada?
Quién deja escapar frases y abrazos con sus ojos o quién es acariciado por ellos?
A quién pertenece un sueño? A quien lo busca toda su vida aun sin apenas llegar a tocarlo?
O quien lo posee y sin embargo lo mima, alimenta y vive de él?
Pues bien mi amor, yo solo soy dueño de una herida, la que deja tu ausencia, la que sangra por dentro y la que solo cura tu presencia, de todo lo demás soy esclava...
De tu mirada, tus besos, y de ti, que eres mi sueño.
Quién lo regala o los labios que lo reciben?
Quién es el dueño de una mirada?
Quién deja escapar frases y abrazos con sus ojos o quién es acariciado por ellos?
A quién pertenece un sueño? A quien lo busca toda su vida aun sin apenas llegar a tocarlo?
O quien lo posee y sin embargo lo mima, alimenta y vive de él?
Pues bien mi amor, yo solo soy dueño de una herida, la que deja tu ausencia, la que sangra por dentro y la que solo cura tu presencia, de todo lo demás soy esclava...
De tu mirada, tus besos, y de ti, que eres mi sueño.
domingo, 6 de mayo de 2012
Y decirte alguna estupidez, por ejemplo, te quiero.
Y el corazón se me salió por la boca, ¿Cuánto crees que durarás fuera de tu caja fuerte, de tu caja torácica, de tu caja blindada a prueba de dinamita y sopletes y resfriados? y ella dijo:
- Lástima. Creí que te gustaba, pero no siempre se gana, y además... fue bonito mientras duró.
Ella me sonrió, con indulgencia o con esperanza o con ternura o con todo a la vez, y casi se me para el corazón, y si no se me paró fue porque ya no lo tenía dentro, estaba por allí, en algún sitio, invisible, y si lo viera me gustaría darle una patada por haberme abandonado, las cosas pasan por delante y hay que tirarse al cuello, porque la vida y las cosas no son como un carrusel, que pasan y vuelven a pasar, sino más bien como un tren, que pasa de largo y hay que subirse en marcha, porque el siguiente puede tardar mucho en llegar o incluso no llegar nunca, porque en la vida las cosas pasan y se van, y por eso hay que ser valientes, y yo tuve miedo de quedarme solo, sin ella, marinero en tierra, enamorado sin corazón, y le quité las gafas y la agarré para seguir bailando y para besarla de una santa vez y cumplir mi juramento, y aunque escasamente cuatro centímetros separaban nuestras bocas, sus labios finos y bonitos y pintados y delicados y los míos que no perderé el tiempo en describir, aunque solamente cuatro escasos centímetros los separaban, parecía un plano hecho a escala 1:1.000, porque tardé una corta eternidad en recorrerlos, y por fin cubrimos los 40 metros de distancia y nuestros labios se conocieron, las dos o tres primeras veces muy tímidamente, y después más profundamente, y a mí se me ocurrió pronunciar esa frase tan famosa y tan estúpida que a menudo le viene a uno a la cabeza en esos momentos, y dije:
-Te quiero.
Y entonces ella dijo otra de esas estupideces que se dicen en esos raros momentos de nuestras vidas, cuando parecemos mágicos y únicos e importantes, y no tememos que el cielo se desplome sobre nuestras cabezas ni que la tierra se abra bajo nuestros pies, porque moriríamos felices:
-Me alegro de estar viva.
Y entonces yo dije la estupidez mayor de todas, en plan Pitagorín arrebatado y alterado por la primavera pero al revés, y supongo que fue porque su boca me había sabido a tabaco y a miel, pero al menos no hice ninguna promesa que al cabo de los años me pudiera echar en cara:
-Me apetece fumar, préstame un cigarillo y luego te lo devuelvo.
Y nada más decirlo supe que no iba a fumar, porque los pitillos no me gustan nada, casi me asquean, y ella, retadora, dominante, orgullosa, me dijo:
-Gracias por el detalle, rey, pero las colillas no se hicieron para mí.
Y entonces me acerqué, y sus ojos eran lanzallamas y sus cabellos dorados arde París y sus labios rojos el corazón del fuego, y la besé, la besé como si tuviéramos los minutos contados, el mundo traicionado, el veneno en el estómago, y sentí que ella ya no quería morir porque me quería con un amor loco y fugitivo y quizás un poquito desgraciado todavía, y este beso duró más de lo que tú has tardado en leer esta última página, todavía está durando.
- Lástima. Creí que te gustaba, pero no siempre se gana, y además... fue bonito mientras duró.
Ella me sonrió, con indulgencia o con esperanza o con ternura o con todo a la vez, y casi se me para el corazón, y si no se me paró fue porque ya no lo tenía dentro, estaba por allí, en algún sitio, invisible, y si lo viera me gustaría darle una patada por haberme abandonado, las cosas pasan por delante y hay que tirarse al cuello, porque la vida y las cosas no son como un carrusel, que pasan y vuelven a pasar, sino más bien como un tren, que pasa de largo y hay que subirse en marcha, porque el siguiente puede tardar mucho en llegar o incluso no llegar nunca, porque en la vida las cosas pasan y se van, y por eso hay que ser valientes, y yo tuve miedo de quedarme solo, sin ella, marinero en tierra, enamorado sin corazón, y le quité las gafas y la agarré para seguir bailando y para besarla de una santa vez y cumplir mi juramento, y aunque escasamente cuatro centímetros separaban nuestras bocas, sus labios finos y bonitos y pintados y delicados y los míos que no perderé el tiempo en describir, aunque solamente cuatro escasos centímetros los separaban, parecía un plano hecho a escala 1:1.000, porque tardé una corta eternidad en recorrerlos, y por fin cubrimos los 40 metros de distancia y nuestros labios se conocieron, las dos o tres primeras veces muy tímidamente, y después más profundamente, y a mí se me ocurrió pronunciar esa frase tan famosa y tan estúpida que a menudo le viene a uno a la cabeza en esos momentos, y dije:
-Te quiero.
Y entonces ella dijo otra de esas estupideces que se dicen en esos raros momentos de nuestras vidas, cuando parecemos mágicos y únicos e importantes, y no tememos que el cielo se desplome sobre nuestras cabezas ni que la tierra se abra bajo nuestros pies, porque moriríamos felices:
-Me alegro de estar viva.
Y entonces yo dije la estupidez mayor de todas, en plan Pitagorín arrebatado y alterado por la primavera pero al revés, y supongo que fue porque su boca me había sabido a tabaco y a miel, pero al menos no hice ninguna promesa que al cabo de los años me pudiera echar en cara:
-Me apetece fumar, préstame un cigarillo y luego te lo devuelvo.
Y nada más decirlo supe que no iba a fumar, porque los pitillos no me gustan nada, casi me asquean, y ella, retadora, dominante, orgullosa, me dijo:
-Gracias por el detalle, rey, pero las colillas no se hicieron para mí.
Y entonces me acerqué, y sus ojos eran lanzallamas y sus cabellos dorados arde París y sus labios rojos el corazón del fuego, y la besé, la besé como si tuviéramos los minutos contados, el mundo traicionado, el veneno en el estómago, y sentí que ella ya no quería morir porque me quería con un amor loco y fugitivo y quizás un poquito desgraciado todavía, y este beso duró más de lo que tú has tardado en leer esta última página, todavía está durando.
viernes, 4 de mayo de 2012
Felicidad es no necesitarla
Confecciónate tu propia prenda de felicidad, fabrícatela a tu gusto, llévala siempre puesta. Vístela cada día y llévala bien ceñida a tu piel y no esperes inútilmente a que algo o alguien te la regale o te la preste. Sería inútil, porque algo tan personal e instransferible como la felicidad es un producto de producción propia. Cada persona se fabrica a su medida su felicidad, su dicha, su presente, su futuro y su destino.
Solemos decir: "Esta o aquella persona me hace sufrir" o "este o aquel acontecimiento me hace desgraciado", cuando en realidad lo correcto sería afirmar: "Lo que hace o dice esa persona me hace sentir mal, me hace sufrir y soy yo, únicamente yo, con mi manera absolutamente subjetiva y personal de vivir las cosas como graves, desgraciadas o traumáticas, quien me confecciono a cada instante una nueva prenda de sufrimiento a mi medida".
No hay que darle más vueltas, está en nuestras manos hacernos el traje de una vida de felicidad y de ganas de vivir a nuestra medida con la tela del entusiasmo, del optimismo, del amor a la vida y del sentirnos a gusto con lo que somos y tenemos. Pero si elegimos la tela del derrotismo, del lamento y de la actitud mental negativa, nosotros mismos nos estamos vistiendo del traje del pesimismo, de la desgracia y del sufrimiento. "Felicidad es no necesitarla", porque la llevamos incorporada, vamos revestidos de ella.
El problema está en que pocas personas llegan a entender que nada ni nadie puede proporcionarles esa felicidad que ansían desesperadamente. Nace del interior y es un sentimiento tan absolutamente personal que si no aprendemos ya desde pequeños a buscarla y a confeccionarla a nuestra medida, el frío desamparo, de la soledad y de la desgracia puede acompañarnos de por vida.
La tragedia deleita porque trae una sombra de placer que existe en el dolor.
Solemos decir: "Esta o aquella persona me hace sufrir" o "este o aquel acontecimiento me hace desgraciado", cuando en realidad lo correcto sería afirmar: "Lo que hace o dice esa persona me hace sentir mal, me hace sufrir y soy yo, únicamente yo, con mi manera absolutamente subjetiva y personal de vivir las cosas como graves, desgraciadas o traumáticas, quien me confecciono a cada instante una nueva prenda de sufrimiento a mi medida".
No hay que darle más vueltas, está en nuestras manos hacernos el traje de una vida de felicidad y de ganas de vivir a nuestra medida con la tela del entusiasmo, del optimismo, del amor a la vida y del sentirnos a gusto con lo que somos y tenemos. Pero si elegimos la tela del derrotismo, del lamento y de la actitud mental negativa, nosotros mismos nos estamos vistiendo del traje del pesimismo, de la desgracia y del sufrimiento. "Felicidad es no necesitarla", porque la llevamos incorporada, vamos revestidos de ella.
El problema está en que pocas personas llegan a entender que nada ni nadie puede proporcionarles esa felicidad que ansían desesperadamente. Nace del interior y es un sentimiento tan absolutamente personal que si no aprendemos ya desde pequeños a buscarla y a confeccionarla a nuestra medida, el frío desamparo, de la soledad y de la desgracia puede acompañarnos de por vida.
La tragedia deleita porque trae una sombra de placer que existe en el dolor.
miércoles, 2 de mayo de 2012
Te entregaría todo lo que soy, te entregaría todo lo que tengo.
Me quedo despierta hasta las 4 de la mañana y las lágrimas caen, quiero que esta lucha tenga sentido.
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