viernes, 20 de abril de 2012

Y es que cada palabra que me sueltas por las noches a las dos de la mañana es como ácido corriendo por mis venas, y no quiere parar, no quiere detenerse y dejarme respirar tranquila, ojalá pudiera ser de hielo, de piedra, pero cariño, soy de cristal frágil que se rompe cada vez que lo tocas, noto como me coges entre tus manos y me dejas caer, por qué lo haces? el cristal al caer se rompe, lo sabes... y tiene difícil arreglo, por no decir ninguno, puedes tratar de recomponerlo pero nunca llegará a estar igual.
No quiero que seas aquello que temí que fueras, a lo que tanto miedo llevo teniendo toda mi vida, dónde está el fuego que queda entre nosotras? deja de apagarlo y salta dentro de las llamas conmigo, quémate de pasión.
A veces me canso de tener que ser gris, en realidad no me gusta y tú lo sabes, pero mi arcoiris se esfumó y es el único color que me ha dejado presente.
Lo peor es que ya no podría ser la misma, no podría salir a la calle y respirar el aire de la misma forma que lo hacía, y mirar al cielo o a la luna sin pensar que tú estás bajo la misma, no ahora, no ahora que sé que tú existes.
Ódiame o ámame, quédate o vete, pero no me dejes en la puerta de casa esperando a que me digas que entre.
No quieres quererme y quieres irte, y yo no quiero que no me quieras ni que te vayas, o quizás sí, qué más da.
Quédate, pero quédate para no irte, yo siempre estuve en el mismo sitio esperando a que lo hicieras.
No se trata de confiar, se trata de que me leas la mirada, quizás por eso no confías en mí, porque nunca me la has leído, y quizás yo no te la leí a ti.

No hay comentarios:

Publicar un comentario