lunes, 9 de abril de 2012

Me sobra con sacarte una sonrisa.

A veces pienso en ti, me pongo triste, otras me pongo contenta recordando lo que me dijiste, y es que soy tan fácil de complacer a veces, que no entiendo lo difícil que se vuelve todo siempre.

Eres tú cuando me duermo, tú cuando despierto, tú cuando no estás y te recuerdo.


Ven, sígueme, confíame tus sueños, cógeme la mano y convirtámoslos en nuestros, tengo ganas de ti y me pongo nerviosa, si me miras verás si me gusta y quiero que sigas.
Y es que no sabes lo que siento cuando pienso en un quizás, en un tal vez, en un ya se verá, que no concibo  un futuro si no es contigo, pero no puedo hacer más y me he quedado aquí escondida.
Y te daría mi vida si la aceptaras, no tengo nada más que arriesgar si esto se queda en nada, solo quiero que tú me quieras como yo te quiero y punto.
Escribo de noche igual que aquella noche que te conocí, se pasa rápido si estás, lento si me faltas, así es todo ese tiempo que se va.
Me paso el día encarcelada en mis recuerdos, la única forma de tenerte si estás lejos, mira qué tonta aquí mirándome tus fotos y sonriendo mientras me fijo en tus ojos...
Dame un motivo, solo dame una señal, dime que me quieres de forma subliminal, que yo te espero aunque hagan falta otros mil años, yo no pierdo la esperanza aunque la espera me haga daño.


No hay comentarios:

Publicar un comentario