miércoles, 19 de junio de 2013

Disimular no siempre funciona.

Comienza otro momento en el que me vuelvo a sentir completamente perdida, no sé hacia dónde caminar, me da miedo coger el camino equivocado, pregunto y me envían a la derecha, pero pienso que es una estrategia que me conduce hacia el precipicio, hacia la muerte, o tal vez solo quieran darme una ayuda para salir de aquel frondoso bosque, y es que a base de palos me volví una desconfiada, y ya no sé si lo que debo creer es cierto o no, solo sé que siento vivir en una gran mentira de hierro, nada es cierto, nada es completamente verdadero, siento que me estoy pudriendo por dentro.



Nunca jamás me sentí tan pequeño como el día que ocupé tus sueños, esos de los ojos abiertos, cuando el mundo estaba durmiendo, cuando el sol no quería salir porque había pasado la noche sin ti.
Cualquiera diría que somos adictos al humo que sale de tus cigarrillos. 

Enciendo el cigarro con agrio llanto de estrella que arde a lo lejos porque hablan de ella. 
En un universo infinito que cruzan miradas que aquí no se mirarán nunca. 
Bailando desnuda hoy te tapaba un eclipse de luna, como un astronauta perdido en tus pecas, es que me olvidé que sigo en la tierra. 
Tendré que mirarte por un telescopio, buscar tu señal en la radio, subir en la nave sin un copiloto que sepa cruzar el espacio, siguiendo la estela que deja el cometa que va donde digan tus labios. 
Así me perdí en tu universo de noches fugases y días extraños.


Y yo ya no puedo hacer más si este más siempre resta.

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