lunes, 4 de febrero de 2013

Queríamos cantar, necesitábamos lanzar nuestras voces al mundo para decirles que podíamos hacerlo todo, sin preguntarnos por qué, solo gritábamos al cielo con todas nuestras fuerzas, somos inusuales, somos tan perfectas y tan simples... tenemos una personalidad fuerte y unas ganas increíbles de amar, por eso nos encontramos, porque necesitábamos una oportunidad en la vida, algo de fuego que avivara la llama que nos faltaba en nuestra triste vida, alguien fuerte que escuchara nuestro grito de socorro, pasamos meses metidas dentro de esa habitación debajo de la capa blanca que tapaba nuestros cuerpos desnudos, solíamos rompernos el corazón y esperábamos que una se lo reconstruyera a la otra, en ciertas ocasiones nos derrumbábamos creyendo que esa sería la última noche en la que nos meteríamos en problemas, la última en la que podría recorrer sus labios infinitamente, podía seguir cantando y gritándole al cielo todo lo que quería, pero poco a poco me iba dando cuenta de que si no era su lado todo se volvía más duro, las noches eran más frías y mi voz necesitaba constantes sorbos de agua para que no se secara, nos volvíamos jodidamente locas una por la otra, nos prometíamos que volaríamos lejos a buscar nuestro sueño, sabíamos que seguiríamos metiéndonos en problemas pero ese fuego que se encendía cada vez que sus ojos penetraban mi cuerpo era suficiente para apartarlo todo y tirarlo al mar, no teníamos nada que perder, de momento, no quería morir pero tampoco vivir demasiado sin escuchar su voz diciéndole a mi oído lo único que necesitaba escuchar para vivir y fantasear un poco más... era una experiencia inolvidable, me sentía libre, quién era yo para cuestionar al poder del amor y el deseo, finalmente, no sé nada todavía, pero continúo el camino en el que me encontré contigo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario