Sabemos lo que nos queda en la vida, ser extrañado por los pocos
motivos que le hayamos dejado marcados a cada persona. Recuerdo ese verano en
sus brazos, gritos en pleno día y plena
noche, horas entre sus piernas y sus sonrisas eternas, ¿recordarías tú eternamente
mi voz levantada, enfadada, triste y refunfuñona
por cada vez que algo no salía como yo lo quise?
Me he unido a ese lado aparte en el que siempre estuve y he
marchado con él, siento pena por haber canalizado ese dolor en el color rojo
afilado y canciones tristes, quizás solo quería llamar la atención en mí misma,
pues soy la única que era “consciente” y sabía la existencia de aquello, me
perdono, me perdono por los errores que solo conozco yo, ojalá tú sepas
perdonarme por los que solo comparto contigo, una vez más canalicé el dolor por
doquier sin pensar que esta vez podría salpicar a otros.
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