Me encontraba en el invierno más frío que había vivido nunca, era tal la tempestad que sacudía aquellas casas, la nieve que cubría aquellos árboles, no se veía un atisbo de vida, solo estaba yo, en medio de todo ese montón frío y blanco, desnuda, pero no sentía dolor, mi cuerpo no sentía absolutamente nada, era como si pudieran absorberlo todo... la temperatura había bajado a tal nivel que mi cuerpo había quedado inmovilizado, mis pestañas comenzaban a ponerse duras y quebradizas, todo era blanco y gris, menos mis labios amoratados, de repente conseguí cerrar a medias mis ojos, y con las pocas fuerzas que me quedaban rompí el hielo que se pegaba a mis mejillas y se pudo observar en mi cara un intento de sonrisa, yo solo quería brillar, volver a sentir el calor de unos brazos conocidos que me dijeran que toda esa nieve desparecería, que la paz volvería algún día a nuestras vidas, que podría caminar sobre tierra seca y mis dedos no se arrugarían ni sangrarían por el hielo.
Todo estaba en paz, el hielo empezó a deshacerse a una velocidad increíble, como si hubiera sido grabado y no quisieras ver la parte aburrida, todo empezaba a acelerarse a cámara rápida, la tierra y los árboles empezaban a florecer, miré hacia abajo y pude ver el arco iris reflejándose a mi lado, era la estampa más hermosa que había visto en la vida, quise llorar, y lloré durante meses, hasta que el agua cubría mi cuello, agua tibia y salada que mi cuerpo fue tornando a un color carne rosáceo, me levanté, seguía desnuda pero el sol me besaba la espalda, miré mis manos y me di cuenta de que ese agua no me arrugaba los dedos, sentía que pertenecía a ese sitio, que era parte de la naturaleza y de mis lágrimas, de nuevo todo era calma, caminé, di media vuelta y por fin pude adentrarme en aquel bosque, nadando, dejando todas las casas atrás, formando parte del paisaje, hacia abajo... hasta que el invierno volviera a aquel sitio y me pillara lejos, en la primavera de otro lugar.
martes, 29 de enero de 2013
lunes, 28 de enero de 2013
Olvida, pero no olvides.
Sabemos lo que nos queda en la vida, ser extrañado por los pocos
motivos que le hayamos dejado marcados a cada persona. Recuerdo ese verano en
sus brazos, gritos en pleno día y plena
noche, horas entre sus piernas y sus sonrisas eternas, ¿recordarías tú eternamente
mi voz levantada, enfadada, triste y refunfuñona
por cada vez que algo no salía como yo lo quise?
Me he unido a ese lado aparte en el que siempre estuve y he
marchado con él, siento pena por haber canalizado ese dolor en el color rojo
afilado y canciones tristes, quizás solo quería llamar la atención en mí misma,
pues soy la única que era “consciente” y sabía la existencia de aquello, me
perdono, me perdono por los errores que solo conozco yo, ojalá tú sepas
perdonarme por los que solo comparto contigo, una vez más canalicé el dolor por
doquier sin pensar que esta vez podría salpicar a otros.
lunes, 21 de enero de 2013
¿Cómo puedes sentirte a veces una víctima sin realmente serlo? llenarte de razón, decisión, y en un instante derrumbarse todo lo que firmemente creías sincero.
¿Por qué proponemos tantos cambios y decidimos cosas indecisas? ¿Por qué cometemos locuras? ¿Por somos tan simples, o tan complicados? ¿Por qué no te estás quieta y te callas?
¿Por qué proponemos tantos cambios y decidimos cosas indecisas? ¿Por qué cometemos locuras? ¿Por somos tan simples, o tan complicados? ¿Por qué no te estás quieta y te callas?
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